sábado, 10 de noviembre de 2012

Demasiada imaginación puede destrozarte la vida.

viernes, 9 de noviembre de 2012

- Y tu día, ¿mejoró?
- No estoy segura.
- ¿Cómo puedes no estar segura?
- Porque ya no sé distinguir si, las cosas que pasan, son buenas o malas para mí.

En este punto
es el  que me has dejado

jueves, 8 de noviembre de 2012

Yo no intento cambiar el mundo, ni intento cambiarte a ti. Pero tú pareces empeñado en hacerme cambiar a mí. Empiezo a estar un poco cansada por tener que defender mi forma de ser, un día sí y otro también. Que soy cabezota, lo sé. Que muchas veces, de buena soy tonta, también. Que puedo tocarte las narices y luego echarte la culpa, más de lo que me gustaría reconocer. Pero es lo que hay, para lo bueno y para lo malo, soy así, y si no te gusta, vete, pero no intentes convertirme en quien no soy.
Y hacerme sentir mal
por no querer hacerlo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Te pido que me cierres la puerta y tú me la abres más. 
Todo el mundo se apena mientras lo cuentas...
... y a mí se me escapan las sonrisas que son difíciles de contener.
Se me ve de lejos, pero, 
y qué?

martes, 6 de noviembre de 2012

Tengo la manía de tirar de la cuerda, de forzar las cosas hasta el límite. Y esta vez he salido perdiendo. Cuando se toma una decisión, hay que seguirla hasta el final, y esta vez he sido yo la que ha decidido bordearla, recorrer la delgada línea que había marcado y acabar saltando al abismo. Y me he hecho daño. Ciérrame esta puerta y quítame la llave, porque sufriré menos dándome cabezazos contra ella que viendo lo que hay detrás sin poder tocarlo.
Calla
hasta que deje de necesitar escucharte.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Anoche, y no sé muy bien cómo, la conversación acabó tratando sobre alguien que había cometido el mismo error que cometí yo contigo. Había muchas diferencias, pero lo básico estaba ahí. Tengo que decir que hubo opiniones en contra, y otras que intentaron defenderlo, pero hubo una persona en concreto que expresó en voz alta todo lo que yo había sentido contigo. Al final acabaron dándola la razón, aunque en mi interior tenía la duda de si me parecía una explicación razonable porque lo era, o porque necesitaba escuchar en boca de otra persona que, aunque me equivoqué, no fue porque quisiera hacerte daño, simplemente no quería que te marcharas.

No me estoy defendiendo
perro espero que algún día estés cerca de entenderlo.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Es más fácil pensar que son cosas de mi imaginación, y no volver a caer.