Va a ser que lo nuestro es el frío.
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martes, 20 de diciembre de 2011
Tú, que vas de chico de duro, de ese al que le da igual todo, que a veces te crees superior y te vuelves un poquillo gilipollas. De repente un día te cruzas con alguien del pasado, y sonríes a través de la lluvia, la ofreces un hueco bajo tu paraguas y durante unos minutos habláis de todo y de nada, porque ha pasado mucho tiempo, pero todo sigue ahí. Tú, que con tan poca cosa, me has alegrado el día.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Calcular milimétricamente mi horario para cruzarme contigo durante 10 ó 15 segundos. Para verte, porque tú, siempre tan despistado, no te das cuenta de que estoy allí, esperando a que gires la cabeza y me veas, en la acera de enfrente, esperando tu mirada.
Momentos que te hacen darte cuenta
de que no está olvidado.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Hay veces que la realidad te golpea de pronto, incluso en una habitación mientras te veo estudiar, tan concentrado, con caras raras incluidas y maldiciones al aire en contra de los físicos. Te observo y me doy cuenta de que me gusta cada pequeña parte de ti, incluso esas que me sacan de quicio.
- Te quiero.
- Ya era hora!
- Qué romántico.
- No me hace falta serlo, ya me quieres.
- Uy, a mí se me pasa rápido.
- Pero volvería a enamorarte con una de mis miradas.
Y me miras, y me besas, y me enamoro de la realidad, contigo.
lunes, 26 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
- Lo que tu haces no es leer, devoras los libros.
Ella despega la mirada del libro por primera vez en un largo rato y le sonríe.
- ¿Tú no deberías estar estudiando?
- Es que me he quedado atontado mirándote.
- ¡Menuda excusa barata! El trato era que yo te hacía compañía mientras tú estudiabas.
- ¿De verdad creías que iba a ser capaz de estudiar si tú estabas aquí?
- Me lo prometiste - respondió reprendiéndole con la mirada.
- Pero es que verte leer es... - él hace un gesto que ella no es capaz de descifrar- ¿Nunca te lo han dicho?
- ¿Es qué?
- Verte así... Creo que me he enamorado aún más de ti.
Y ella se olvida del libro, de que él tiene que estudiar y casi se olvida hasta de su nombre. Con una sonrisa se acerca al borde de la cama con esa sonrisa traviesa que sólo se le escapa con él, y se besan, igual que en todas las historias de amor que aparecen en sus libros.
He soñado contigo, un sueño de esos largos y extraños que tengo yo. Y se asemejaba mucho a la realidad, incluso esa bipolaridad que tienes. Me quieres un segundo y al segundo siguiente te asustas y te escondes. No sé si es peor tu actitud o la mía, yo vivo asustada.
Te adoro y me desesperas a partes iguales. Pero soy tonta porque disfruto con la desesperación, es parte de ti, parte de mí, parte de lo nuestro.
Tus rarezas y las mías hacen la pareja perfecta.
jueves, 15 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
- Te quiero.
- No es verdad.
- Tienes razón, no te quiero.
- Yo tampoco te quiero. Esto de que se me acelere el corazón al verte debe ser que me das alergia.
- Y las ganas que tengo de comerte a besos son porque hoy no he desayunado.
- Cuando te dije que te quería en mi cama cada noche fue porque me gusta darte patadas mientras duermo.
- Cuando paseamos te cojo la mano para que no se me congelen los dedos.
- Ay, qué poco te quiero.
- Yo mucho menos.
*El placer de ser diferentes*
miércoles, 24 de agosto de 2011
Hoy he pensado en ti. Ya ves, tenía un rato libre y he decidido desglosar todo lo que me gusta de ti. Ya he hablado de tus miradas y de esas conversaciones diferentes que sólo puedo tener contigo.
Además de todo eso, también me encanta tu empeño en cogerme la mano cuando paseamos. He recordado la primera vez, tú siempre tan tímido, observaste a las parejas que nos rodeaban y me soltaste esa frase "Parece que está de moda cogerse de la mano". Y me ofreciste la tuya, y yo te agarré con la mía, esa que tan poco me gusta a pesar de lo que tú me digas. Y seguimos caminando cogidos de la mano, como si fuéramos más que dos personas que apenas se conocen, cambiando de bar durante una noche de fiesta. Desde entonces, no sé caminar junto a ti sin que nuestras manos se encuentren.
También me encanta tu pelo largo. Cómo te mantienes firme en tu empeño a pesar de que te deben decir que te lo cortes unas veinte veces al día. No claudiques, esa melena es parte de tu encanto, es lo primero que me gustó de ti.
Cuanto más te conocía más me sorprendía que, a pesar de lo tímido que eres, no te avergonzaba reconocer todas esas cosas "especiales" que te gustan. Siempre serás mi friki.
Pero lo que más me gusta de ti, es la facilidad con la que me haces sonreír.
domingo, 21 de agosto de 2011
-Lo que me gusta de ti es que nunca sé por dónde vas a salir. Tener una conversación normal contigo es totalmente imposible. Eres... diferente.
- Sí, lo sé, soy un friki.
- Sí, pero eres MI friki.
Y me lanzas esa mirada que me encanta. Pero esta vez soy yo la que se adelanta, escondo mis dedos entre esa melena que todo el mundo te dice que te cortes y que rezo porque nunca desaparezca, y te beso, como nunca te habían besado antes, porque contigo, yo también soy diferente.
martes, 16 de agosto de 2011
Echo de menos cómo me mirabas antes de besarme. Creo que me enamoré de esa mirada, de esos tres, cuatro segundos de silencio en los que podía saborear tus labios antes de que llegaran a tocarme. Hacías que todo mi cuerpo temblara de expectación esperando tus besos.
Siempre me gustó el juego de miradas entre dos desconocidos que ansían conocerse. Ese cosquilleo cuando mi mirada se encuentra con la suya, el mismo que me hace apartar la mirada con timidez hacia el otro lado del bar. Y entonces se acerca, me habla, me mira y me enamora. Eso me pasó contigo. Y desde aquél día, cada vez que me miras así me vuelves a enamorar.
sábado, 7 de mayo de 2011
Me enamoré del chico de las manos frias...
O al menos quise estar enamorada de él. No para olvidarme de ti, ya me he rendido respecto a eso, simplemente quería sentir algo por otra persona, saber que podía haber algo más después de ti.
Y ahora que no está, que ya no puedo coger su mano entre las mías para darle calor, me pregunto si esto también fue culpa mía, si las cosas podrían haber sido diferentes, incluso si, ahora, puedo hacer algo para que vuelva.
También me pregunto si de verdad me enamoré del chico de las manos frías.
Y ahora que no está, que ya no puedo coger su mano entre las mías para darle calor, me pregunto si esto también fue culpa mía, si las cosas podrían haber sido diferentes, incluso si, ahora, puedo hacer algo para que vuelva.
También me pregunto si de verdad me enamoré del chico de las manos frías.
viernes, 6 de mayo de 2011
Hacía varias semanas que no se veían, ella no sabía qué había pasado, todo había cambiado de la noche a la mañana sin razón aparente. Y ahí estaban, sentados en el banco en el que ella había empezado a sentir algo por él. Y estaban callados, uno de esos tantos momentos de silencio que había entre ellos, esos que él no soportaba, quizá porque siempre fue demasiado nervioso, aunque ella intetaba contagiarle su calma. Ella lo miró, no sabía por qué de pronto él había sugerido que se vieran y ahora no decía nada. Pero ella ya estaba cansada de ser esa chica buena que nunca se enfada por nada.
- ¿Por qué desapareciste? Y más importante aún, ¿por qué has vuelto? - porque aunque ella hubiera aceptado verse sin dudarlo un instante, sabía que debería haberse hecho la dura.
- Me entró miedo - ahí estaba la excusa de siempre - No quería enamorarme de la primera chica a la que he besado. Eso es de idiotas.
- Eres un idiota - ella se levantó, y él le impidió que se marchara agarrándola de la mano.
- Y me he dado cuenta de que quiero seguir siéndolo - ella le miró, porque no sabía si había entendido lo que ella quería entender - Te quiero.
Y con esas dos palabras ella se olvidó de ser la chica dura. Muchos la llamarían tonta, pero no, ella sólo era otra idiota.
- ¿Por qué desapareciste? Y más importante aún, ¿por qué has vuelto? - porque aunque ella hubiera aceptado verse sin dudarlo un instante, sabía que debería haberse hecho la dura.
- Me entró miedo - ahí estaba la excusa de siempre - No quería enamorarme de la primera chica a la que he besado. Eso es de idiotas.
- Eres un idiota - ella se levantó, y él le impidió que se marchara agarrándola de la mano.
- Y me he dado cuenta de que quiero seguir siéndolo - ella le miró, porque no sabía si había entendido lo que ella quería entender - Te quiero.
Y con esas dos palabras ella se olvidó de ser la chica dura. Muchos la llamarían tonta, pero no, ella sólo era otra idiota.
miércoles, 27 de abril de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
Todos salieron juntos del bar, ya estaba empezando a amanecer. Se desperdigaron, como siempre pasaba, a la espera de decidir qué sería lo siguiente que hicieran. Y S, que llevaba toda la noche intentando no pensar en O, el que ahora intentaba entrar en su corazón (y ella quería que lo consiguiera)porque hacía días que las cosas ya no eran lo que habían sido. Y entonces miró hacia donde estaba F, del que llevaba meses intentando olvidarse, y le vio con C, la que era su mejor amiga y confidente, aquella por la que ella se empeñaba en negar lo que de verdad sentía. Porque hacía ya meses que S le había confesado a C los sentimientos que tenía hacia F, antes incluso de que su amiga se diera cuenta de lo que ella misma sentía por él.
S no supo en qué momento empezaron a caer las lágrimas, y tampoco supo cómo F, de entre todos los que estaban a su alrededor, fue el primero en darse cuenta. No pudo evitar apoyar la cabeza en su pecho mientras él intentaba consolarla, sin saber que las lágrimas eran por él. Lo que sí supo, en el instante en que levantó la mirada y descubrió a C mirandola, es que debía evitar a toda costa que se supiera el verdadero motivo de sus lágrimas. Porque se había prometido a sí misma que sus sentimientos no interferirían en la relación entre su amiga y el dueño de su corazón. Y deseó con todas sus ganas que O hubiera estado allí, para evitar que sus pensamientos hubieran vuelto a entrar en aquella espiral de la que intentaba escapar con todas sus fuerzas. Pero F se le había colado dentro, y por mucho que lo intentara, ella era incapaz de sacarlo.
S no supo en qué momento empezaron a caer las lágrimas, y tampoco supo cómo F, de entre todos los que estaban a su alrededor, fue el primero en darse cuenta. No pudo evitar apoyar la cabeza en su pecho mientras él intentaba consolarla, sin saber que las lágrimas eran por él. Lo que sí supo, en el instante en que levantó la mirada y descubrió a C mirandola, es que debía evitar a toda costa que se supiera el verdadero motivo de sus lágrimas. Porque se había prometido a sí misma que sus sentimientos no interferirían en la relación entre su amiga y el dueño de su corazón. Y deseó con todas sus ganas que O hubiera estado allí, para evitar que sus pensamientos hubieran vuelto a entrar en aquella espiral de la que intentaba escapar con todas sus fuerzas. Pero F se le había colado dentro, y por mucho que lo intentara, ella era incapaz de sacarlo.
Llevaba tantos días tratándola tan indiferentemente que a ella se le saltaban las lágrimas de rabia cada vez que lo veía. Se debatía entre la intriga y la dignidad, saber qué era lo que había pasado o hacer como si no le importaba. Y se dejó la dignidad por el camino, ¿para qué? sólo para recibir a cambio la excusa de siempre: trabajo, estudios... simplemente falta de tiempo. Y ella no podía echar por tierra sus excusas, total, que había perdido la dignidad a cambio de nada.
Se dijo que no volvería a pasar, pero esa promesa ya la había hecho antes. Y siempre se repetía.
Se dijo que no volvería a pasar, pero esa promesa ya la había hecho antes. Y siempre se repetía.
sábado, 19 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
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