Acordaron fingir por unas horas, que ella no le había
llamado sólo porque se sentía sola, y que él no tenía otra cama a la que volver
cuando llegara la noche. Porque, al fin y al cabo, si se encontraban allí era
porque, tiempo atrás, no tenían que fingir.
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miércoles, 24 de julio de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
Una nueva corriente de aire frío la hizo estremecer, el tiempo pasaba cada vez más lento, como en todas las esperas. Y él siempre llegaba tarde, era algo a lo que ya se había acostumbrado, y, a pesar de todo, ella seguía apareciendo puntual a cada cita. Lo más curioso de toda la situación, es que esas esperas son peores para él que para ella, porque todos esos minutos en soledad la servían para darle vueltas a la cabeza, y para cuando él llegaba, ella ya tenía todo un discurso preparado. Por eso cada vez quedaban con menos frecuencia, por eso cada vez las esperas eran más largas, por eso cada vez había menos paciencia, por eso cada vez se querían menos.
domingo, 10 de febrero de 2013
Enseguida se le aceleró el corazón, como cada vez que recibía noticias de él. Hace ya mucho que se habían alejado, aunque él seguía empeñado en no dejarla olvidar. De vez en cuando reaparecía, con una película bajo el brazo, unas cuantas cervezas y miles de recuerdos que ella no podría olvidar. Ella se esfuerza, se mantiene firme, pero en algún momento, entre el principio de la peli y el beso de los protagonistas, sus ojos se desvían de la pantalla y ya no hay vuelta atrás. Y cada vez que recibía uno de sus mensajes, su corazón y su cabeza pelaban durante varios minutos, pero al final, el corazón siempre latía más fuerza.
jueves, 31 de enero de 2013
Se escondió tras una gruesa bufanda y su gorro de lana preferido, dio gracias al cielo por haber frenado la persistente lluvia que caía sin parar desde que se despertó esa mañana. Echó a andar, sin sonrisa, ni sincera ni fingida, y por un momento pensó que, si se desviaba de su rumbo, nada cambiaría. Que a él realmente no le importaba si ella aparecía o no, quizá al verla enseguida centraría su atención en sus ojos tristes, pero, si ella nunca llegaba, siempre habría otros ojos que mirar. Unos que no estaban hartos de ver cómo lo estropeaba todo una y otra vez, unos que no lo miraban con amor y odio a la vez, unos que no le culpaban por no ser lo que se esperaba de él. Porque ella era capaz de fingir muchas cosas, pero no con él, no esta vez.
sábado, 7 de abril de 2012
Se coloca la melena que el viento revuelve mientras mira el horizonte. Ya no siente el frío, excepto por esa sensación de fuego en sus manos, sólo imaginar lo roja que está su nariz le provoca una sonrisa. Esa sonrisa es captada por el objetivo de la cámara de él, de ese que la arrastra tarde sí y tarde también a lugares que jamás ha visto y que se quedarán para siempre en su memoria. Su mirada se cruza con la suya a través de aquella cámara y con timidez agacha la cabeza haciendo feliz a la parte artística de él, que la había nombrado su musa mucho tiempo atrás.
Él observa sus mejillas sonrosadas y sus labios rojos, y siente cómo con cada mirada de reojo se enamora más de ella. Hace tiempo que decidió que en el mundo no existía nada más bello que ella. Una belleza distinta al resto, tan simple y perfecta, tan ella.
Él observa sus mejillas sonrosadas y sus labios rojos, y siente cómo con cada mirada de reojo se enamora más de ella. Hace tiempo que decidió que en el mundo no existía nada más bello que ella. Una belleza distinta al resto, tan simple y perfecta, tan ella.
martes, 10 de enero de 2012
De un trago vacía su copa y, aunque sabe que ya es demasiado, sonríe al camarero para llamar su atención y se pide otra. Aún está lejos de perder la conciencia pero demasiado cerca de hacer una de esas estupideces de las que se arrepentiría al día siguiente. Copa en mano observa la atestada discoteca, buscando algo, o alguien, con lo que quemar las horas. Ni siquiera tiene que moverse del sitio para conseguir lo que desea, un tío cualquiera se acerca a ella, sabe que es una presa fácil y ni siquiera se esfuerza, tampoco es que a ella le importe. Pero justo antes de salir por la puerta aparece él, para evitar las lamentaciones del día siguiente. Se miran, él parece decepcionado, ella ya se había decepcionado mucho tiempo atrás. De camino a casa de él, ella se tropieza colgada de su cuello y él suspira, las cosas antes no eran así. Mientras la ayuda a meterse en la cama él recuerda todos esos buenos momentos que habían pasado juntos, antes de que ella perdiera el norte, y se pregunta si todavía habrá esperanza entre ellos dos. Ella interrumpe sus pensamientos tirando de él hacia la cama.
- Aprovéchate de mí.
- Prefiero que te aproveches tú de mí, mañana.
Él trata de liberarse, pero algo en los ojos suplicantes de ella le conduce a meterse en la cama y abrazarla. Era un abrazo lleno de mensajes que a ella le hizo sentir mejor, y mientras cerraba los ojos para que el vaivén de la habitación cesara, pensó que quizás estaba equivocada, el mundo aún tenía cosas buenas para ofrecerle, sólo faltaba que ella sacara las ganas para disfrutarlas.
- Aprovéchate de mí.
- Prefiero que te aproveches tú de mí, mañana.
Él trata de liberarse, pero algo en los ojos suplicantes de ella le conduce a meterse en la cama y abrazarla. Era un abrazo lleno de mensajes que a ella le hizo sentir mejor, y mientras cerraba los ojos para que el vaivén de la habitación cesara, pensó que quizás estaba equivocada, el mundo aún tenía cosas buenas para ofrecerle, sólo faltaba que ella sacara las ganas para disfrutarlas.
jueves, 29 de diciembre de 2011
- Me rindo. Cada vez que conozco a alguien que me gusta de verdad pasa algo que lo estropea todo.
- Eso es porque siempre te buscas a tíos raros.
- Te recuerdo que tú eres uno de esos tíos raros...
- No, de todos los tíos con los que te has juntado, yo era el único normal. De hecho tengo una teoría, te buscas relaciones que sabes que no van a funcionar para poder estar conmigo.
- Sí, me encanta esta relación tan autodestructiva que tenemos.
- Será autodestructiva, pero es la mejor relación que he tenido hasta ahora.
- ¿Qué opina la rubia de turno de eso que acabas de decir?
- Esta vez es morena, y su opinión sobre este tema importa bastante poco.
- ¿Y qué es lo que importa?
- Que entre tú y yo siempre habrá algo. Que no importa la cantidad de raritos a los que te juntes, en mi cama siempre habrá sitio para ti. Lo nuestro ya no puede estar más estropeado, y aún así, seguimos aquí.
- Hasta que alguno de los dos tenga valor para marcharse...
- Eso es porque siempre te buscas a tíos raros.
- Te recuerdo que tú eres uno de esos tíos raros...
- No, de todos los tíos con los que te has juntado, yo era el único normal. De hecho tengo una teoría, te buscas relaciones que sabes que no van a funcionar para poder estar conmigo.
- Sí, me encanta esta relación tan autodestructiva que tenemos.
- Será autodestructiva, pero es la mejor relación que he tenido hasta ahora.
- ¿Qué opina la rubia de turno de eso que acabas de decir?
- Esta vez es morena, y su opinión sobre este tema importa bastante poco.
- ¿Y qué es lo que importa?
- Que entre tú y yo siempre habrá algo. Que no importa la cantidad de raritos a los que te juntes, en mi cama siempre habrá sitio para ti. Lo nuestro ya no puede estar más estropeado, y aún así, seguimos aquí.
- Hasta que alguno de los dos tenga valor para marcharse...
jueves, 25 de agosto de 2011
"Dicen que te han visto paseando junto a otra chica, por las mismas calles que recorrimos juntos. Que ibais lanzándoos miradas de esas que lo dicen todo. Que ella es muy bonita y lleva la melena al viento, como te gusta a ti, que lleva tacones para estar a tu altura, y eso le estiliza la figura. Me han dicho que parecías feliz, que la inminente lluvia que presagiaba el cielo negro no te preocupaba en absoluto. Seguro que no os besasteis bajo la lluvia como hacías conmigo, porque me dicen que no es de esas, que se enfada cuando su pelo se encrespa con la humedad.
También me dicen que no sea tonta, que no te deje volver a mí cuando discutáis bajo la marquesina en la parada de autobús. Que lo nuestro ha durado demasiado, que los dos estamos locos por seguir con esta insana relación que nunca conduce a nada. Que yo te hago daño y dejo que tú me lo hagas a mí, aunque nunca deje que se note.
Me dicen tantas cosas que ya no sé cómo explicarles que no importa con quien pases tus noches entre sábanas, porque todas esas que te acompañan tarde o temprano te preguntan "quién es ella?" cuando te acuerdas de mí sin motivo ninguno y me mandas uno de esos sms tontos, o se enteran de por qué te pasas por mi playa los días que llueve. Llegado el momento no podrás explicarte, porque no puedes decirles la verdad, que soy esa parte de ti de la que no te puedes deshacer.
Que sepas que a mí también me preguntan ¿quién es él?"
miércoles, 17 de agosto de 2011
En uno de sus bares de siempre, una de esas conversaciones que ella y él no solían tener. Uno de esos muchos momentos en los que ella necesitaba no sentirse sola. Uno de esos pocos momentos en los que ella dejaba que alguien se percatara de su debilidad. Uno de esos momentos en los que él siempre estaría ahí.
- Tú siempre has tenido esa especie de barrera que no dejas traspasar a nadie. Llegar a conocerte de verdad es imposible. Después de tantos años, ni siquiera yo lo he conseguido.
- ¿Y si detrás de esa barrera no hay nada más? O por lo menos nada mejor.
- Vamos, tienes que valorarte un poco más. Si no me he marchado, con todo lo que hemos vivido, habiéndome obligado a permanecer fuera de la barrera la mayor parte del tiempo, será que lo que me has dejado ver en esos pocos momentos en los que te abrías a mí, es tan cautivador que podrías enganchar a cualquiera.
- ¿Sabes que a veces me enamoraría de tus palabras?
- ¿Ah, sí?
- Sí, pero luego recuerdo quien eres, quienes somos, y se vuelve una muy mala idea.
- Lo entiendo. Te quiero y te odio a partes iguales.
- Pero seguimos aquí, esperando a que la balanza se desequilibre y escoja nuestro final.
domingo, 3 de abril de 2011
- Eres la primera persona que llora nada más despertarse, sin levantarte de la cama, en la que, por si no te has dado cuenta, también estoy yo. Ya, ya sé, tienes un calendario en la cabeza lleno de momentos, que por desgracia no has compartido conmigo. A veces me gustaría que a mí me hubieras echado tanto de menos como a él. ¿Si me voy ahora dejarías de llorar por él para llorar por mí? ¿Sabes? ¡Olvídalo! Estoy cansado de todo esto.
Y él se dio la vuelta, para ocultar sus propias lágrimas. Y ella, que no podía evitar que los recuerdos desbordaran por sus ojos, se acercó más a él, besó su espalda con ternura y le abrazó. Porque sabía que sí lloraría.
- Mis lágrimas son culpa suya, pero eres tú el que me hace sonreir.
Con eso él se sintió un poco mejor, porque dentro de ambos latían dos corazones esperanzados, que tarde o temprano tendrán razón.
Y él se dio la vuelta, para ocultar sus propias lágrimas. Y ella, que no podía evitar que los recuerdos desbordaran por sus ojos, se acercó más a él, besó su espalda con ternura y le abrazó. Porque sabía que sí lloraría.
- Mis lágrimas son culpa suya, pero eres tú el que me hace sonreir.
Con eso él se sintió un poco mejor, porque dentro de ambos latían dos corazones esperanzados, que tarde o temprano tendrán razón.
viernes, 11 de febrero de 2011
Ella caminaba descalza por la arena, siempre había pensado que pisarla con zapatos era algo imperdonable, ella y la playa formaban un sólo ser desde hace tiempo. Últimamente no era capaz de encontrarse a sí misma, ni siquiera en aquél mágico lugar. Porque todo había cambiado, el invierno se había llevado, grano a grano, las bases de lo que ella era. Se encontraba perdida, sola, vacía. Él se había esforzado mucho en hacerla feliz, pero era una felicidad momentánea, al caer la noche ya no había nada dentro de ella, y el sol del amanecer era lo suficiente fuerte para hacerla llorar.
¿Sabes esos días,
cuando todo es tan oscuro que no puedes ver ni pensar? (Supersubmarina, niebla)
lunes, 24 de enero de 2011
- Estoy viendo las fotos de ayer, hay una en la que salimos solos tú y yo, que me encanta.
- ¿Por qué no la has subido?
- Porque sales agarrándome por la cintura, y mis manos están colocadas sobre tus brazos como si los hubiera colocado estratégicamente. Parece la típica foto de boda. Subirla sería como anunciar que somos pareja.
- ¿Y no lo somos?
- Eso no significa que haya que anunciarlo.
- Cierto, se me olvidaba que no quieres que los demás sepan que me quieres.
- No es eso... Simplemente ahora no puedo con todo eso. Lo siento.
- No te preocupes, sigo siendo el mismo gilipollas de la última vez.
- ¿Por qué no la has subido?
- Porque sales agarrándome por la cintura, y mis manos están colocadas sobre tus brazos como si los hubiera colocado estratégicamente. Parece la típica foto de boda. Subirla sería como anunciar que somos pareja.
- ¿Y no lo somos?
- Eso no significa que haya que anunciarlo.
- Cierto, se me olvidaba que no quieres que los demás sepan que me quieres.
- No es eso... Simplemente ahora no puedo con todo eso. Lo siento.
- No te preocupes, sigo siendo el mismo gilipollas de la última vez.
viernes, 21 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Ella quitó la mochila que él tenía sobre las piernas para poder sentarse encima de él. Agarró su cara con suavidad, buscando toda su atención, últimamente odiaba los silencios.
- ¿Crees que todo volverá a ser como antes?
- Espero que no...
A ella le impactó esa respuesta, no era la que se esperaba, sobretodo sabiendo que él llevaba las últimas semanas intentando enseñarle el lado bueno de la vida para que saliera de su tristeza crónica.
- ¿Por qué no?
- Porque antes yo me sentía estúpido queriendo a alguien que no parecía quererme a mí.
Ella siempre tuvo la costumbre de acariciar su nuca, justo al borde del nacimiento del pelo, en ese momento acababa de recuperar esa manía, sin darse cuenta.
- Sabes que sí que te quería.
- Pero no lo suficiente, nunca fue suficiente.
Ella sacó a relucir su sonrisa triste y apartó la mirada. Esta vez fue él el que agarró su cara, para coseguir borrar esa sonrisa con un beso. Porque para él, eso tampoco era suficiente.
- ¿Crees que todo volverá a ser como antes?
- Espero que no...
A ella le impactó esa respuesta, no era la que se esperaba, sobretodo sabiendo que él llevaba las últimas semanas intentando enseñarle el lado bueno de la vida para que saliera de su tristeza crónica.
- ¿Por qué no?
- Porque antes yo me sentía estúpido queriendo a alguien que no parecía quererme a mí.
Ella siempre tuvo la costumbre de acariciar su nuca, justo al borde del nacimiento del pelo, en ese momento acababa de recuperar esa manía, sin darse cuenta.
- Sabes que sí que te quería.
- Pero no lo suficiente, nunca fue suficiente.
Ella sacó a relucir su sonrisa triste y apartó la mirada. Esta vez fue él el que agarró su cara, para coseguir borrar esa sonrisa con un beso. Porque para él, eso tampoco era suficiente.
sábado, 8 de enero de 2011
- ¿Por qué me llamas?
- Necesitaba oir tu voz...
- ¿A las cinco de la mañana? Lo que necesitas es dormir.
- Llevo varias noches sin dormir...
- ¿Por qué? ¿Estás bien?
- No lo sé... Me siento vacía... Me siento sola...
Y sólo diez minutos después él estaba tumbado en su cama, abrazándola. Y ella por fin pudo conciliar el sueño.
- Necesitaba oir tu voz...
- ¿A las cinco de la mañana? Lo que necesitas es dormir.
- Llevo varias noches sin dormir...
- ¿Por qué? ¿Estás bien?
- No lo sé... Me siento vacía... Me siento sola...
Y sólo diez minutos después él estaba tumbado en su cama, abrazándola. Y ella por fin pudo conciliar el sueño.
miércoles, 5 de enero de 2011
Hace tiempo que ella y él no saben lo que hacer, es un tira y afloja que nunca acaba. Él con miedo a entregarse a ella, que no sabe lo que quiere. Ella, que sabe lo que quiere querer, pero no se olvida de lo que no puede dejar de querer. Hay quien dice que pasean por la calle agarrados de la mano, como una pareja feliz y normal. Sólo ellos saben que los silencios les inundan por las calles, y que las lágrimas de ella brotan con demasiada frecuencia. Él echa de menos las noches de alcohol, pero más la echaba de menos a ella. Ella echa de menos a aquél al que amó, pero se echa más de menos a sí misma. Los dos trabajan demasiado en esta relación. ¿Eso es el amor?
Pero es que al abrazarse bajo las sábanas, ella sonrie sobre su pecho y a él se le olvida el cubata y la rubia de turno. Y cuando ella le mira a los ojos sabe que es él, el único que puede hacerla feliz de nuevo. Todos dicen que ella es una egoista que le está utilizando, pero lo que no saben es que él la obligó a hacerlo. Porque no puedenexistir sonreir si no están juntos. Porque siempre serán ella y él.
Pero es que al abrazarse bajo las sábanas, ella sonrie sobre su pecho y a él se le olvida el cubata y la rubia de turno. Y cuando ella le mira a los ojos sabe que es él, el único que puede hacerla feliz de nuevo. Todos dicen que ella es una egoista que le está utilizando, pero lo que no saben es que él la obligó a hacerlo. Porque no pueden
lunes, 3 de enero de 2011
- Voy a decir esto en voz alta una sola vez. Te va a doler, yo me voy a sentir fatal por hacerte esto, pero te necesito. Necesito que hagas como que no soy una estúpida egoista, y que me abraces, porque te necesito... Le echo de menos...
Y él la abrazó, porque aunque tenía el alma partida en dos,y una parte la odiara por no quererlo sólo a él, la otra la quería sólo a ella. Y es que estaban hechos el uno para el otro, él lo sabía, y se había propuesto que ella tambien lo supiera.
Y él la abrazó, porque aunque tenía el alma partida en dos,y una parte la odiara por no quererlo sólo a él, la otra la quería sólo a ella. Y es que estaban hechos el uno para el otro, él lo sabía, y se había propuesto que ella tambien lo supiera.
viernes, 31 de diciembre de 2010
- ¿Aún le quieres?
- ¿Quieres la verdad o una verdad a medias?
- Creo que ya me has contestado.
- Te quiero, pero a él le quiero más.
- Quién me mandará preguntar...
- Alégrate, antes ni siquiera habría dicho que a ti también te quiero.
- ¿Y tengo que conformarme?
- No, tienes que cambiar el orden, tienes que cambiar el mundo, tienes que cambiarme a mí.
- Qué fácil es decirlo...
- Anda, sé mi superman.
- ¿Quieres la verdad o una verdad a medias?
- Creo que ya me has contestado.
- Te quiero, pero a él le quiero más.
- Quién me mandará preguntar...
- Alégrate, antes ni siquiera habría dicho que a ti también te quiero.
- ¿Y tengo que conformarme?
- No, tienes que cambiar el orden, tienes que cambiar el mundo, tienes que cambiarme a mí.
- Qué fácil es decirlo...
- Anda, sé mi superman.
lunes, 27 de diciembre de 2010
- Me miras como si no hubiera nada más en el mundo - la voz de él no sonó como se supone que debe sonar en estas situciones, no había amor, cariño ni ternura. Siempre ese molesto tono de sorpresa cada vez que ella se dejaba ver algo más de lo que acostumbraba.
- ¿No te gusta? - ella ya sabía que él necesitaría un tiempo para convercerse de que ya no había nada que se interpusiera entre los dos.
- Sabes que sí...
- Pero te sorprende -Sabía que había motivos para su sorpresa.
- Me había acostumbrado a no existir para ti, ahora me sorprende que vuelvas a mirarme así.- él cogió su mano por encima de la mesa y la apretó con fuerza. Ella volvió a pensar que él tenía miedo de que saliera corriendo, así que le devolvió el apretón.
- ¿No te gusta? - ella ya sabía que él necesitaría un tiempo para convercerse de que ya no había nada que se interpusiera entre los dos.
- Sabes que sí...
- Pero te sorprende -Sabía que había motivos para su sorpresa.
- Me había acostumbrado a no existir para ti, ahora me sorprende que vuelvas a mirarme así.- él cogió su mano por encima de la mesa y la apretó con fuerza. Ella volvió a pensar que él tenía miedo de que saliera corriendo, así que le devolvió el apretón.
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