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domingo, 17 de noviembre de 2013

Estoy cansada de los finales perfectos de las películas, de los libros que acaban como si vivir fuera tan fácil como nos lo quieren pintar. Estoy cansada de fingir que no me importa, que todo esto es soportable. Cansada de que ni siquiera escribir me sirva ya.

jueves, 25 de julio de 2013

¿Es cosa mía, o en las películas, todas las malas noticias llegan con una llamada de teléfono? Pues yo hoy he recibido esa llamada. En un día normal y corriente, camino a pasar un rato agradable con gente, en medio de una calle cualquiera, el mundo se paró durante un instante. "Tu padre tiene cáncer, está muy grave". ¿Qué haces cuando te dicen algo así? Pues te olvidas del mundo, comienzas a llorar y tratas de asimilar lo que acaban de decirte. Y yo la busco a ella, que sé que está a punto de llegar, a la que ha estado conmigo siempre, a la que peleó por mí todas esas guerras que yo no estaba preparada para luchar. Cuando llega somos una, somos esa que acaba de enterarse de que su padre se muere, somos la muleta en la que nos apoyaremos en este duro camino, somos la que podrá con esto, somos la que estará ahí para mantenernos en pie si la otra cae. Porque igual no tenemos el mejor padre del mundo, pero es el nuestro. Y ahora toca luchar.

martes, 25 de enero de 2011

Falta el aire, sobran las lágrimas. Es esa sensación de vacío que me acompaña cada noche al pensar en ti. ¿Recuerdas los nudos en la garganta? Quiero dejar de recordarte. No significa que quiera olvidarte. Sólo... necesito que algo cambie, que algo pase... Necesito saber que me has olvidado. O mejor, que no quieres hacerlo.

jueves, 20 de enero de 2011

Preguntas que no me respondes

Desearía que estuvieras aquí... Entre lágrimas imagino que aquél fatídico día fue distinto. Imagino las sonrisas nerviosas, mis dedos rozándote con verguenza y sin atreverme a más, caricias que pondrían mis pelos de punta. ¿Por qué te fuiste? Y más importante aún ¿Por qué no vuelves?

viernes, 31 de diciembre de 2010

Voy a empezar el año pensando en ti, no por que quiera, ni mucho menos, simplemente es inevitable. Esta nochevieja las uvas me van a saber a pena y a soledad. Acabo de acordarme que en la hoguera de San Juan del año pasado sólo pedí un deseo, que me quisieras a pesar de todo, no hace falta que lo diga, no se me cumplió.
Te dedico cada una de mis lágrimas, quiero hacer más grande el mar.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Desearía ser capaz de decirte adiós. En realidad no, desearía ser capaz de pedirte que vuelvas. Que suerte tienes de que sean las cinco de la mañana, porque si hubieran sido las cinco de la tarde ahora mismo tendrías un sms en tu movil, uno de esos que no quieres leer y que me esfuerzo tanto por evitar mandarte. El contador de noches sin llorar a vuelto a cero, hoy no tengo ganas de fingir que te estoy olvidando. Hoy solo quiero coger el teléfono y decirte que lo siento, que siento todo aquello que hice mal, pero que te quiero, que te quiero más de lo que pensé que querría nunca a nadie, y por supuesto, mucho más de lo que crees que te he querido.

Hay tantas cosas que dejamos sin hacer, tantas cosas a medias. Siento que este capítulo no va a cerrarse nunca porque yo no voy a dejar que se cierre. Lo peor es que tú lo has cerrado hace tiempo, sin contar conmigo. Por favor, POR FAVOR, te estoy suplicando, dame algo, lo mínimo, lo más pequeño que puedas darme, que yo lo convertiré en algo grande para ti.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Será que la Navidad hace que te eche más de menos o que el mundo se ha aliado para recordarme todo lo que tuve y ya no tengo, pero llevo ya unas horas leyendo todas esas conversaciones que tuvimos y pensando cómo después de todas esas palabras ya no queda nada. Y es que hace tiempo que no entiendo nada, no entendí por qué todo acabó, no entiendo por qué tú has sido capaz de olvidarme si yo no he podido. Me pregunto si has encontrado a alguien que te hace feliz, me gustaría ser lo suficiente buena como para desear que haya sido así, pero lo siento, me duele demasiado imaginar que todos los te quieros que me decías a mí, ahora se los dices a otro.

Estoy cansada de escribir cartas que no van a tener respuesta. Me he cansado de no hablarte, echo tanto de menos tu voz que mataría por volver a escucharte. Quiero viajar lejos de aquí, exactamente a 827 km y darte el abrazo que necesito para seguir respirando. Quiero sentirte mía otra vez y que sepas que yo nunca dejé de pertenecerte. Desearía que las lágrimas que recorren ahora mis mejillas fueran de alegría, de saber que tú sigues ahí para mí y que la vida merece la pena.

Te quiero, no me averguenza reconocerlo. Hace poco no estaba segura, pero ahora sé que sí, que por mucho que lo niegue, te quiero igual que el primer día.


Hoy es uno de esos días en los que no puedo más. Quererte nunca dolió tanto como ahora, y aún así, no quiero dejar de hacerlo, porque sé que mereces la pena.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Estoy harta de darme cuenta de cosas... ¿Sabes? Ahora tambien sé que busco tu nombre en cualquier sitio, una estupidez, no vas a aparecer.
Abrió el cajón donde guardaba todas las cartas sin mandar y añadió una más. Se dijo que esta sería la última, como siempre, pero nunca lo era. Puede que un día me atreva a mandartelas. Uy, he pasado de la tercera persona a la primera. Se me olvidaba que finjo que no soy yo la que te echa de menos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Me he quedado embobada mirando tu foto. Ha sido sin darme cuenta, por casualidad. He pasado la mirada por encima y mis ojos se han quedados fijos en ti. Y mientras las lágrimas recorren mis mejillas me pregunto mil cosas: cómo estarás, qué sentirás, ¿me querrás? Y me pregunto si alguna vez seré capaz de pasar un día sin echarte de menos. Sinceramente, lo veo muy difícil. A veces me dan ganas de desaparecer, de acabar con todo lo que me une a ti, pero seamos sinceros, es algo imposible.

Seguiré aquí, con mi dolorido y esperanzado conrazón que nunca se rinde.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tengo un dolor aquí en el pecho que no me deja dormir. Quiero que me oigas respirar mientras duermo, que me digas que lo hago al volumen perfecto para ti. Quiero que me pidas que salga por ahí para poder decirte que lo único que quiero es quedarme aquí escuchando tu voz. Quiero que me pidas que me tranquilice con esa acento tan tuyo que intentas ocultar. Quiero hacerte reir como tantas veces antes. Es que quiero tantas cosas, aunque sé que ninguna va a pasar.

El año pasado te pedí a los reyes. Este año sólo pido una palabra más. Un adiós, un te quiero pero no puede ser, un lo entiendo y te perdono, un hola, un beso, un abrazo, una risa, un soplo en mi cuello, unas cosquillas, una mirada que me diga que todo está bien. Hace tiempo que dejé de creer en los reyes magos, y jamás vi una estrella fugaz, aún así, sabes que este estúpido corazón jamás pierde la esperanza, cada día duele más (se supone que iba a ser al revés), pero sigue igual de empeñado en quererte aún más que ayer.

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Recuerdas todo aquello que nos pasó? Recuerdo aquellas discusiones tontas que no llevaban a ninguna parte, pero tambien recuerdo las sonrisas eternas que formabas en mi cara. Vaya mierda que todo acabe. Lo echo de menos TODO. Tus risas y tus llantos. Tus lágrimas y las mías. Nuestra burbuja que me daba la vida. Creo que eso es el amor, echar de menos hasta los momentos malos. Y dices que no te quiero... era yo la de la mala memoria, ¿no?

martes, 7 de diciembre de 2010

"Aunque no lo puedas decir, me quieres, a veces..."

Y aunque pudieras decirlo, no estoy allí para escucharlo.

Llevo unos días malos, y sé que hago poco para que mejoren, lo reconozco. He descubierto que aunque conozca a alguien perfecto para mí no sabría verlo, porque no eres tú. He descubierto que prefiero abrazos virtuales a abrazos vacíos. Y es que después de tanto tiempo sonriendole a una pantalla, mis sonrisas lanzadas al aire ya no son tan de verdad.

domingo, 5 de diciembre de 2010

No lo entiendo, en serio, es como si tuviera a un hombrecillo en el hombro recordándome cada segundo que estoy enamorada de ti. Hace días que la presión en el pecho no me deja dormir. Será que siento que te he perdido de nuevo, aunque ni siquiera conseguí recuperarte. Odio los días en los que puedo pensar. Odio tener ganas de llorar.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Joder, te echo de menos. Ahora mismo, daría lo que fuera porque mi teléfono sonara y fueras tú. ¿Por qué me diste todo lo que necesitaba para luego quitármelo? ¿Por qué, si eres todo lo que yo necesito, yo no soy lo que tú necesitas?

Y los milagros no se hacen realidad, ni siquiera en Navidad.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Vuelvo a mi cama de siempre...

... pero sigo estando tan sola...

Puede que todo se reduzca a esto. Vuelvo a estar aquí, donde cada noche hablaba contigo, donde me despertabas cada mañana, donde podía pasar horas solo escuchando tu voz. Y sigo tan sola...

Antes me sentía sola, porque no estabas aquí, donde yo te necesitaba. Pero podía consolarme sabiendo que allí donde tú estuvieras, tambien pensabas en mi, y me necesitabas. Ahora ya no me necesitas, pero yo sigo necesitandote. Y por eso me siento aún tan sola.

Me da rabia mirar alrededor y ver que nada ha cambiado. ¿Cómo es posible? Si yo ya no soy la misma persona, por qué todo sigue igual. Todo debería haberse vuelto gris, las paredes se habrían llenado de lágrimas al igual que mis ojos... ¿Sabes? Aún guardo tu foto bajo mi almohada, y la última carta que me escribiste. Me alegro de habértela pedido, me hace recordabar que hubo un pequeño instante en el que todo podía ser casi perfecto. Y ese momento se perdió hace tanto que yo debería haberlo olvidado, pero me viene a la mente sin previo aviso, para recordarme que pude ser feliz contigo, y no lo logré.

Seguramente fue porque no lo merecía, pero ¿quién decide eso?

Solo quiero dejar de estar tan sola. La primera vez que lo conseguí fue contigo, quién me lo iba a decir... Puede que jamás vuelva a repetirse. Yo seguiré aquí, en mi cama de siempre...

jueves, 25 de noviembre de 2010

Desde aquí todo se ve distinto, no sé cuánto tiempo llevo mirando esa puerta esperando a que vuelvas a atravesarla. He perdido la razón. Sé que no apareceras. Me perdí la primera vez que saliste de ese autobus, y ahora que sé que será la última, quiero estar loca. Quiero seguir creyendo que todo es posible, quiero creer en los milagros, quiero creer en el destino, que nos unió una vez y que volverá a hacerlo. Quiero creer que hoy no es un día cualquiera, que todo cambiará, que... Definitivamente, he perdido la razón. Desearía perderla aún más...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

A la mierda con todo... Qué le pasa al mundo que es tan cabrón?
Eres como esa estrella que está en el cielo, tan difícil de alcanzar. Y al parecer mis metáforas están tan trilladas que me da verguenza hasta pensarlas. Será que mi cerebro se va deshaciendo poco a poco porque tus palabras ya no lo recomponen.

A lo que iba, cada día estás un poquito más lejos, ya ni siquiera te acercas a mí en mi imaginación. Me habré vuelto un poco más realista, y ya reconozco saber lo que sabía desde hace tiempo. Lo que supe cuando tus palabras hicieron que mi cuerpo se paralizara y comenzara este camino cuesta abajo que parece no acabar nunca. Porque un "nunca me quisiste" duele más que un "ya no te quiero". No sé si te diste cuenta de ese detalle, quien sabe, igual tu propósito era destrozarme como yo había hecho contigo. La única diferencia es que yo no pretendía eso, pero mis ojos cerrados no me dejaban ver que aquello no acabaría bien.

Mírame ahora, o mírate a ti. ¿Crees que fui yo la única equivocada?

domingo, 21 de noviembre de 2010

No busco descanso en otros brazos, no quiero dejarlo pasar. Quiero vivir cada minuto de mi vida como quise hacerlo, como aquél tiempo en el que controlaba cada paso. Nunca necesité retroceder. Estoy llena de ideas inconexas que me alejan de la realidad, sin sentido, sin sonrisas a punto de despegar. No quiero que me pidas lo que jamás te pude dar, porque me arrancas trocito a trocito los hilos que cosían mi corazón, provocas que se despedace lentamente, haciendo que el dolor se alargue como las semanas sin tu voz. ¿Quieres que te diga lo que quieres oir? Quiero oir lo que me quieres decir. No pretendo hacerte ver que hay más allá de decisiones absurdas tomadas en sábados etílicos que no funcionan para conseguir hacerte descansar. No intentaba cambiar la visión que tienes del mundo, quizás tenía la esperanza de que las máscaras desaparecieran y quedaran las personas. Quien sabe, a lo mejor pronto cambias de opinión y te encuentras saliendo de un bar sin ganas de otra cerveza que ahogue tus silenciosos llantos que sólo yo era capaz de oir. No dije que fuera a ser fácil, ni te prometí una vida perfecta rodeada de miradas desde el corazón. Sólo hice la promesa de quererte siempre, y es lo que pretendo hacer durante lo que quede de mi desesperada existencia. Dime si esto tiene algún sentido para ti, enseñale a esa boquita a decir las palabras que no quieres escuchar. Estoy demasiado cansada para respirar. ¿Crees que todo seguirá igual cuando yo ya no esté?