jueves, 26 de abril de 2012
miércoles, 25 de abril de 2012
Gritar. Gritar hasta quedarme sin voz. Destrozarme la garganta y no sentir nada más que ese dolor. Y después no sentir nada. Caer por ese acantilado, grabado en mi memoria, y descansar. Dejar de pensar.
Y después despertar. De vuelta a esta absurda realidad que me revuelve la cabeza. No saber lo que me depara. No ser capaz de dejarte atrás. No poder gritar.
Y después despertar. De vuelta a esta absurda realidad que me revuelve la cabeza. No saber lo que me depara. No ser capaz de dejarte atrás. No poder gritar.
Han vuelto tus "te echo de menos", tus "lo siento" y arrepentimientos. Tengo claro que no me los creo, y a pesar de todo, quiero fingir que lo hago. Quiero besarte, abrazarte y despertar contigo, como antes. Me pregunto cuánto tiempo aguantaré con esto de hacerme la dura y la orgullosa. Quizá aguante lo suficiente hasta que tú te canses y luego me arrepienta. Quizá no aguante lo suficiente.
Pero también me arrepentiré.
martes, 24 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
¿Cómo lo haces? No sé cómo consigues que sea tan difícil resistirse a ti. A pesar de no haber sucumbido, ahora me siento más débil que nunca y pienso que si lanzas una de tus jugadas maestras ahora, caeré. Lo supe en el momento en el que tu abrazo se convirtió en mi abrazo, esos tres segundos en los que tú no notaste la diferencia, pero yo sí. Esos tres segundos en los que me imaginé que sí, que todo era tan perfecto como parecía. Y por eso, antes de deshacer mi abrazo respiré profundo, para encerrar en lo más profundo de mi ser las ganas de lanzarme a tus labios.
Necesito una tregua para reordenar mis defensas
pero tú no me la darás
sábado, 21 de abril de 2012
La noche es perfecta, porque sólo estamos tú y yo, y los sentimientos. Pero luego llega el día, que despierta mi parte racional y me golpea con una realidad que no puedo olvidar. Y así, poco a poco, me hago fuerte, y me digo que soy capaz de ser tu amiga, sólo tu amiga, a pesar de tu gran capacidad de persuasión. Porque sé que puedo evitar cualquier recaída con una palabra, un nombre, que me recuerde lo que me espera si caigo.
Y aún así me deshago, cuando me llamas princesa.
viernes, 20 de abril de 2012
Me doy cuenta de que ya está todo perdido cuando me sacas de quicio por desaparecer durante dos días. Me miento diciendo que es porque quiero saber cuál es tu plan maestro para que me olvide de todo lo que pasó, y que el hecho de que no des señales de vida durante 48 horas significa que te has rendido. Pero estoy 90% segura de que el problema está en que, después de haber aprendido a seguir sin ti, ahora que has vuelto, haciéndome creer que es permanente, me he acostumbrado. Y que desaparezcas de nuevo... da miedo.
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