sábado, 17 de octubre de 2015
Caminaba por la playa, tirando de la correa, intentando que su perra no se desmadrara demasiado. Algo bastante complicado teniendo en cuenta el tamaño del animal y la escasa fuerza que desde siempre había tenido en los brazos. Si a eso le añadimos que, como siempre, iba pegada al móvil, cualquier esfuerzo era inútil. Valoró el riesgo de soltarla y, al ver la playa prácticamente vacía, se rindió antes los deseos de correr de su bóxer. Desenganchó la correa del arnés y disfrutó de las carreras alocadas y los derrapes en la arena con los que su perra tanto se divertía. Deseó poder ser tan feliz, con tan poco. ¿Y por qué no?, pensó mientras guardaba el móvil en el bolsillo y comenzaba a perseguir esa inquiera mancha marrón que corría sin dirección, sin sentido, sin ninguna intención más allá de disfrutar de la velocidad y el tacto de la arena en sus pies. Y ahí fue donde se dio cuenta, ser feliz no es difícil, lo difícil es aceptar que no puedes serlo en todo momento. Quizá sólo haya que disfrutar de los pequeños momentos (como seguir acentuando "sólo").
Hace tiempo que intenté volver aquí, a escribir como antes lo hacía, como si sirviera de algo. Pero no sé por qué, no conseguía que las palabras expresaran lo que yo quería decir. Supongo que cuando pierdes un hábito, recuperarlo resulta complicado. Aunque qué sabré yo de hábitos, si siempre he sido más de caos. Y por eso, aunque escribo y escribo, siempre acabo borrando. No es porque no tenga mucho que decir, si no porque parece que si no lo digo, no está ahí. Total, tampoco hay nadie que quiera leerlo.
martes, 22 de julio de 2014
Vengo a escribir porque llevo cinco días bebiendo mucho más de lo que debería, y trabajando menos de lo que mis compañeros se merecen (al menos los dos que me caen bien). Y todo iba muy bien, hasta que anoche alguien decidió que yo quedara como lo que ahora se llama "loca del coño", diciendo que yo me había imaginado cosas que él no había hecho. Pero yo, con toda mi dignidad, lejos de quedarme callada, me obcequé en conseguir que reconociera la realidad. No tengo muy claro si al final lo conseguí, porque la conversación la tengo algo difusa, pero al menos sé que el resto de la gente está de mi parte, y que el que pide perdón es el que lo ha hecho mal. Y ahora, me quedan otros cinco días aguantando su mirada, sus intentos de que mi "yo ya no quiero ser tu amiga" se ablande. Y no hay alcohol suficiente para solucionar esto.
jueves, 12 de junio de 2014
Hoy te he vuelto a ver. Ibas muy guapo con tu chaleco de motero y tu moto reluciente. Parecía que estabas de mal humor, pero yo sé que no, que simplemente ibas serio y concentrado, como la mayor parte del tiempo. Porque si no fuera porque me sonreíste de esa manera en aquél pequeño bar, quizá yo también te hubiera tenido miedo, como todos esos niños que se asustaban de ti en el trabajo. Pero no, te acercaste a mí, hablamos y conocí esa parte de ti que menos se deja ver, la que consiguió que me dejara llevar a tu lado. Y ahora, te veo y me alegro de que tú no me hayas visto a mí, porque prefiero pensar que te habrías parado, me habrías ofrecido un casco y habríamos acabado como siempre lo hacíamos, a tener que aceptar que la realidad hubiera consistido en un incómodo saludo entre dos personas que ya nunca comparten el mismo camino.
miércoles, 30 de abril de 2014
Hay gente que es feliz con muy poco, no me refiero a los que se conforman, no, me refiero a esa clase de persona que disfruta de las pequeñas cosas, los detalles que a otros les parecen insignificante. Recibir un whatsapp inesperado, que alguien te lance una sonrisa desde la esquina de la habitación, o encontrarse una moneda de la suerte. Quisiera ser de esas, aunque sólo fuera por un día. Y haré lo que pueda para conseguirlo.
lunes, 28 de abril de 2014
Vuelvo a caer en tu red. No sé cómo lo consigues pero me enredas y me cuesta salir del todo de esta historia. Puedo odiarte durante un rato, cuando me hundes y me haces llorar con tus palabras, pero por mucho que lo niegue, que intente evitarlo, al final siempre vuelves a hacerme sonreír. Quisiera creer que podemos estar juntos, ser felices, pero no, es imposible, ya llevamos mucha historia detrás y es hora de aceptar que, a pesar de todo, lo nuestro no llega a ninguna parte, lo supimos desde el principio y nos negamos a verlo. Y sí, cuando me ves con otro te das cuenta de que me echas de menos y me vuelves loca la cabeza, pero no es suficiente. Así que te lo pediré otra vez, por favor, déjame marchar.
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