sábado, 7 de abril de 2012

Me gustas porque no te crees que no te quiero cerca, por más que te lo repita.
Se coloca la melena que el viento revuelve mientras mira el horizonte. Ya no siente el frío, excepto por esa sensación de fuego en sus manos, sólo imaginar lo roja que está su nariz le provoca una sonrisa. Esa sonrisa es captada por el objetivo de la cámara de él, de ese que la arrastra tarde sí y tarde también a lugares que jamás ha visto y que se quedarán para siempre en su memoria. Su mirada se cruza con la suya a través de aquella cámara y con timidez agacha la cabeza haciendo feliz a la parte artística de él, que la había nombrado su musa mucho tiempo atrás.

Él observa sus mejillas sonrosadas y sus labios rojos, y siente cómo con cada mirada de reojo se enamora más de ella. Hace tiempo que decidió que en el mundo no existía nada más bello que ella. Una belleza distinta al resto, tan simple y perfecta, tan ella.

jueves, 5 de abril de 2012

Y ratito a ratito disfruto de ti. Lo que me dejas. Hasta que acabe.

martes, 3 de abril de 2012

Tu nariz contra la mía en las noches frías.

lunes, 2 de abril de 2012

Nadie se libra de esto del querer,
pasan años, décadas, y sigue así,
ha cambiado, ya no es frágil
ya no parece romperse como el papel.

Ha cambiado, no es lo mismo,
pero sigue ahí, en su rincón
ese recuerdo de lo que fue,
ese momento, aquél querer.

No se trata de echar de menos,
se trata de sentimientos.
Me remito a lo hechos,
sigo sintiéndote, aquí, en el pecho.


domingo, 1 de abril de 2012

Tantas pequeñas porciones del pasado que me persiguen, día a día. Sólo llévame lejos, llévame allí donde no haya nada, ni nadie. Donde no importe lo que fue, ni lo que será. Quiero estar allí donde sólo existimos tú y yo, nadie más. Que me cantes al oído esa canción mientras juegas con mi ombligo.Que el viento me revuelva el pelo, que el sol nos caliente la piel y nos sobre la ropa.


Sólo llévame lejos, allí donde solíamos gritar.
La noche te da un aire tan salvaje que me olvido de quién eres, y de quién soy yo. Sólo soy capaz de acordarme de quiénes somos nosotros, juntos. De las risas, las miradas y esa electricidad que hay entre nosotros y que soy incapaz de controlar. Pierdo la cabeza. Pierdo las ganas de frenar.