Él tenía la costumbre de acariciarle la pierna mientras ella conducía; ella se mordía el labio y se aguantaba las ganas de parar en cualquier lugar y lanzarse sobre él.
Ella solía acariciarle el estómago mientras él echaba la siesta; él siempre la despertaba con un beso en la nariz.
Él le preguntaba cada mañana por sus sueños; ella sólo soñaba con él.
Ella se levantaba para desayunar juntos antes de que él entrara a trabajar; él preparaba cena para dos todas las noche.
Él le calmaba la cabeza; ella le alegraba el corazón.
lunes, 7 de enero de 2013
domingo, 6 de enero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
viernes, 4 de enero de 2013
Y ella le mira, y sabe que ya no es lo mismo. Algo ha cambiado, aunque todavía no sabe lo que es. Pero ya no la hace sonreír antes de acostarse, ni la pregunta por sus sueños. Que la tristeza la invade y él no se da cuenta. Sabe que esto ya ha pasado antes, que él la hizo olvidar algo que ya había aprendido años atrás, que ella nunca tiene suerte en esto del amor. Que lo suyo son las historias cortas, los te quiero de mentira, las sábanas enredadas y la puerta como el final de la noche. Olvidó que no debía enamorarse, que esas cosas nunca salen bien, que todos esos cuentos con final feliz no existen, sólo existen grandes días, tardes perfectas y noches interminables, mezcladas con dudas infinitas, lágrimas furtivas y suspiros de pena.
Me matas
con cada ir y venir.
miércoles, 2 de enero de 2013
De vez en cuando la vida te sorprende, y esa pequeña esperanza que te mantenía viva, se convierte en realidad. No hay mejor manera de empezar el año que con una buena noticia. Aunque tenga que contener mi alegría, aunque no sea del todo perfecto, aunque tú no seas consciente de lo que importa, aunque nada cambie.
Y ya sólo quedan sonrisas.
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